9 pautas para enseñar a los niños gestión emocional

Las emociones están presentes en nuestro día a día. En sólo un día podemos experimentar gran variedad de emociones con mayor o menor e intensidad y son éstas las que rigen en muchas ocasiones nuestras acciones. Cuando le gritas a tu hijo porque no recoge sus juguetes, cuando no subes a un ascensor por miedo a quedarte encerrado, cuando no eres capaz de concentrarte en tu trabajo porque estás preocupada por algo… Saber gestionar de forma adecuada todas las emociones que tenemos es clave para tomar mejores decisiones que nos lleven a una vida plena en todos los ámbitos de la vida. Es por eso que la gestión emocional es una habilidad clave en nuestra vida que nos ayuda a desenvolvernos de forma adecuada en sociedad, a alcanzar nuestras metas y a llevar una vida satisfactoria. Y es eso lo que hace tan importante  enseñarle esta habilidad a los niños y niñas desde muy pequeños.

¿Qué es la gestión emocional?

Pero, ¿y qué es la gestión emocional? La gestión emocional no significa reprimir las emociones, sino reconocer lo que sentimos, saber por qué lo sentimos, aceptarlas, reflexionar sobre ellas, canalizarlas y utilizarlas de forma adecuada.

Los niños también sienten emociones

Los niños no son inmunes a las emociones, todo lo contrario. Podríamos decir que los niños son emoción en estado puro. Los niños sienten todo intensamente. Esto se debe a que aún están descubriendo el mundo y esto hace que sientan un montón de emociones que muy a menudo no entienden, que les desbordan y que no saben cómo manejar. Esa emoción en estado puro les hace mucho más viscerales, aún no han aprendido el autocontrol y cuando sienten algo, sea una emoción positiva o negativa, la sienten con mucha intensidad, una intensidad que no son capaces de gestionar. Por eso reaccionan de forma tan explosiva y cuando algo les pone felices  están tan exultantes que dan gritos y saltos de alegría y cuando están enfadados gritan,  patalean o lloran.

A los padres y madres nos encanta ver esa intensidad en la alegría, pero nos desconcierta en el enfado y no sabemos cómo actuar ante eso. Pero al final todas las emociones forman parte de la vida y todas nos hacen falta para crecer y aprender. Todas las emociones, incluso las negativas,  tienen una función, todas son necesarias.

Como padres debemos aceptar que los niños también tienen derecho a tener emociones, las negativas y las positivas, y en vez de castigarles o hacerles sentir mal por sentirlas debemos enseñar a gestionarlas.

Cómo enseñar a nuestros hijos a gestionar las emociones

Enseñar a los niños cómo gestionar sus emociones no es fácil, especialmente porque las emociones de nuestros hijos encienden las nuestras y, siendo sinceros, los adultos en muchas ocasiones no somos capaces de gestionar las propias. Por eso te quiero ayudar dándote 9 estrategias para enseñarles a gestionar sus emociones

  1. Permite la emociones: Todas las emociones son necesarias, absolutamente todas, las positivas y las negativas, las agradables y las que son más incómodas y es necesario pasar por todas ellas. Además las emociones son algo muy personal. Una misma situación pueden producir emociones diferentes en las personas. Por eso no juzgues por qué se ha enfado tu hijo, o por qué se siente triste, incluso aunque a ti te parezca una tontería. Y deja que experimente todo el abanico de las emociones.
  2. Dale palabras a sus emociones: Los niños sienten muy intensamente, pero muy a menudo no saben qué ni por qué. Por eso, puedes ayudarle explicándoselo, poniendo las palabras que él no es capaz. “Estás enfadado porque te estabas divirtiendo jugando con tus amigos en el parque” o “Estás triste porque no te ha gustado que tu amiga Emma te quitara la pelota”. Usa las palabras necesarias para que el niño entienda qué emoción siente y por qué, pero no lo hagas con explicaciones muy largas o demasiado complicadas y adápatalas a la madurez del niño.
  3. Aprovecha las historias para reflexionar sobre las emociones. No hace falta que sean libros específicos sobre educación emocional, puedes usar el cuento que le lees por las noches o incluso de las series de dibujos animados que ve en la tele. Puedes aprovechar esas situaciones ficticias para explicarle por qué el personaje está enfadado o triste, o nervioso, y cómo actuar ante esa emoción y luego puedes pedirle que piense momentos en los que él se ha sentido así
  4. No trates de razonar con él en plena explosión. En esos momentos en los que la emoción se ha adueñado de él, todo lo que le digas le entrará por un oído y le saldrá por el otro, así que no es ese el momento de enseñarle a gestionar. Para que realmente esa reflexión sea eficaz es necesario que el niño esté tranquilo y receptivo. Si ese momento no ocurre hasta el día siguiente no pasa nada, no hay por qué hablarlo en el mismo momento en el que ocurre. Una vez ha recuperado la calma es el momento de hablar con él, de explicarle qué sintió y por qué, de reflexionar sobre cómo se puede actuar ante esa emoción, qué acciones podemos llevar a cabo y cuáles no.
  5. Trabaja con él las formas de gestionar las diferentes emociones: las emociones no deben reprimirse, lo que debes enseñarle es una forma de darle una salida a esas emociones, de no dejar que esa emoción le domine. Puedes usar juegos, libros, películas, etc, en el mercado hay muchos materiales de calidad para trabajar la gestión de las emociones que pueden serte de gran ayuda. Trabaja una a una las emociones, explicándole en qué consiste y que acciones puede llevar a cabo para gestionarlas. Por ejemplo cuando estoy enfadado puedo dar paseos por el pasillo, puedo hacer respiraciones, puedo apretar una pelota antiestrés, puedo usar un cojín para gritar, etc, pero no puedo pegar ni romper cosas. Dale diferentes opciones para gestionar las emociones y deja que experimente, que pruebe y que use la opción que más le ayuda. Recuerda que este es un proceso individual y que lo que te funciona a ti a o al hermano para gestionar una determinada emoción puede no funcionarle a él. Otro recurso muy útil es hacer un cartel con autoinstrucciones para gestionar las diferentes emociones. En este blog encontrarás un juego con tablero muy divertido para trabajar el reconocimiento de las emociones, la empatía y como actuar ante las diferentes emociones. 
  6. Acompaña las emociones: ya hemos dicho que en plena explosión no es el momento de enseñarle cómo gestionar la emoción. Cuando el niño está en ese momento, lo mejor es acompañar la emoción, estar a su lado, darle su espacio. Sin gritarle, ni hacerle sentir mal por lo que siente. Simplemente estando a su lado para darle un abrazo, para darle ánimo, para ayudarle a tranquilizarlo y vigilando  que no incumpla ninguna ley de la convivencia.
  7. Educa con el ejemplo: no podemos pedirle a un niño que no se pega cuando uno se enfada si te ve que cuando tú te enfadas pegas. Recuerda que los niños aprenden viéndonos, que somos su ejemplo. Trabaja tu propias emociones, tu propia gestión emocional
  8. No te dejes arrastras por sus emociones: las emociones intensas tienen un poder de arrastre muy potente, por eso cuando alguien se enfada respondemos enfadándonos, si alguien está nervioso nosotros también nos ponemos nerviosos, Mantén la distancia de sus emociones, sus emociones no son las tuyas, comprende cómo se siente y por qué, pero no dejes que te arrastre
  9. Crea un espacio de comunicación: si queremos que el niño nos cuente sus emociones debemos darle espacio para que las exprese libremente, sin miedo a que lo juzguen, lo castiguen o lo hagan sentir mal por lo que siente. Crea un clima de confianza de respeto y comprensión, esto le facilitará ser capaz de contarte sus emociones.

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