9 pautas para desarrollar la autonomía

Uno de los objetivos prioritarios de la crianza de nuestros hijos e hijas es que se conviertan en personas autónomas e independientes, capaces de desempeñarse por sí solos en todos los ámbitos de la vida.

¿Qué es la autonomía y por qué es importante? 
La autonomía es la capacidad de hacer las cosas por uno mismo, de resolver los problemas y saber tomar decisiones sin la necesidad de ayuda o aprobación externa responsabilizándose de sus actos y sus errores.
La autonomía está muy ligada a la responsabilidad, pues hacer las cosas por uno mismo implica también aceptar sus consecuencias.  Ambas habilidades son muy importantes para el bienestar integral de las personas, pues nos permite ser personas independientes y responsables, saber desempeñarnos por nosotros mismos en la vida y aceptar las consecuencias positivas y negativas de nuestras acciones.
La autonomía y la responsabilidad afectan directamente a la confianza en uno mismo. Una persona autónoma y responsable es también una persona capaz de confiar en sí misma, en sus capacidades y habilidades.
Sin embargo, tanto la autonomía como la responsabilidad son dos habilidades que los niños no tienen de forma innata, sino que forma parte del proceso evolutivo del niño y se van construyendo a través de sus experiencias. Es decir, se desarrollan de forma gradual a medida que el niño madura y requiere de un trabajo continuado que permita al niño ir dando pequeño pasos e ir aumentando su autonomía a medida que crece, evoluciona y madura.
Por esta razón es muy importante ayudar a los niños y niñas a desarrollar su autonomía desde una edad muy temprana proporcionándole experiencias que le permitan ir desarrollando su autonomía acorde con su nivel madurativo y respetando siempre su ritmo de desarrollo.

¿Cómo desarrollar la autonomía y la responsabilidad en los niños y niñas?
Como hemos visto antes, el desarrollo de la autonomía es un proceso evolutivo que padres, madres y educadores debemos guiar y permitir.  A continuación te dejo 10 tips para facilitar y permitir este proceso:

  1. Ten en cuenta su nivel de maduración y de desarrollo. Es tan pernicioso para el desarrollo del niño exigirles más de lo que están preparados como exigirles de menos. Ten en cuenta el nivel de maduración del niño y exígele en función de su capacidad.
  2. Permite que tome sus elecciones: cuando son bebés los padres y madres debemos tomar todas las decisiones por ellos  para velar por su bienestar, pero a medida que crecen debemos saber dejar que sean ellos quienes tomen las decisiones de aquellas situaciones que les concierne. Cuando son pequeños las situaciones en las que pueden elegir son más triviales, pero deben ir aumentando la importancia a medida que crecen.  Por eso desde que la infancia podemos dejar que elijan ofreciéndoles diferentes alternativas. Esto permite que el niño desarrolle su capacidad de tomar decisiones y también de aceptar las consecuencias de sus actos.
  3. Implícalo en las tareas del hogar: Desde muy pequeños puedes dejar que realice ciertas tareas del hogar como poner y recoger la mesa, recoger sus juguetes, tirar la ropa sucia al cesto de la lavadora… e ir aumentando la dificultad a medida que crece como que haga su cama, que tire la basura, que vaya a comprar el pan, etc.
  4. Deja que soluciones sus problemas: cuando el niño tenga un problema no corras a solucionarlo, permite que sea el que busque la solución y si no es capaz, en vez de solucionarlo por él enséñale como solucionarlo
  5. Dales tiempo: cuando están aprendiendo es normal que tarden mucho en hacer cosas como comer, vestirse, ducharse, recoger los juguetes, hacer las tareas de las tareas de casa… esto en un mundo lleno de prisas es complicado y pone a prueba la paciencia de los padres, pero es necesario que le demos el tiempo para que lo hagan por ellos mismos, sólo así aprenderán a hacerlas.
  6. Reconoce su esfuerzo. Es posible que al principio el niño no haga del todo bien las tareas y que no barra bien el suelo o no doble bien su ropa, es normal, recuerda que está aprendiendo, con la práctica irá mejorando. Valora su esfuerzo por hacerlo y dale tiempo para que aprenda a hacerlo mejor
  7. Deja que afronten las consecuencias de sus acciones y elecciones: cuando el niño se equivoque no trates de minimizar las consecuencias, permite que las afronte y ayúdale a que sea un aprendizaje más
  8. No hagas las cosas por él, enséñale a hacer las cosas bien: cuando el niño se equivoque al hacer las cosas, no corra a hacerlas tú, en su lugar enséñale como mejorar.
  9. Deja que fracase: deja que se equivoque, que haga las cosas mal, recuerda que el error es una fuente inagotable de aprendizaje, así que no la elimines ni le hagas sentir mal por ello.

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