Desarrollar la inteligencia emocional de nuestros hijos

En los dos post anteriores  ya hemos visto qué es la inteligencia emocional  y su importancia.

A lo largo de esos dos post hemos podido ver  la gran importancia que tiene en el desarrollo de la persona y como puede llegar a marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Por tanto, no es comprensible que cada vez haya más voces pidiendo su inclusión dentro de la praxis educativa y que haya cada vez más centros  que buscan la manera de incluir la educación emocional en las aulas.

Sin embargo, aunque es importante que se siga avanzando en la inclusión de la educación emocional en los centros escolares, donde realmente es fundamental es en el seno familiar.

La familia, y especialmente los padres,  cumplen la importante misión de darles a los niños  las bases del desarrollo social y emocional. Es en el seno familiar donde aprenden las habilidades sociales y  los patrones para interrelacionarse que marcarán sus relaciones futuras,  las capacidades necesarias para enfrentarse a los retos que les plantee la vida y  los valores y las actitudes con las que afrontarán la vida cuando se conviertan en adultos. La familia también es el cimiento que permite la construcción de su autoestima y autoconcepto y dónde aprenden cómo gestionar sus emociones.

Los padres en muchísimas ocasiones se centran más en el desarrollo intelectual y en la disciplina y por eso se esfuerzan en que aprendan inglés y que tengan unas buenas notas académicas. Pero para un adecuado desarrollo a todos los niveles es necesario educar desde la perspectiva de la inteligencia emocional

Llegados a este punto la siguiente pregunta es: ¿Y cómo se educa desde una perspectiva de la inteligencia emocional?

Pues para ayudaros voy a daros 15 claves para  incluir la educación emocional en la dinámica familiar:

  1. Desarrollo tu propia inteligencia emocional: La mayor parte de nosotros no hemos sido educados en las emociones y por eso no sabemos cómo manejar nuestras emociones ni la de nuestros hijos y nos desbordamos cuando nos enfadamos o reaccionamos de manera exagera ante las emociones de nuestros hijos. Por ello, para educar en las emociones también debemos educarnos a nosotros mismos en ellas. Los padres deben convertirse en un modelo adecuado de autocontrol emocional, para que de esta forma, los hijos realicen un proceso adecuado de aprendizaje.
  2. Crea un clima de confianza donde compartir las emociones: Ten en cuenta sus emociones, escúchales cuando te digan cómo se sienten ante algo, aunque a tu parecer sea algo nimio, para él es importante. Préstales tu atención sin manifestar tu opinión, ni ningunear sus sentimientos ni emitir juicios. Simplemente escúchales.
  3. No reprimas sus emociones. La emociones son lo más natural del mundo. Es normal sentir, ira, enfado, tristeza o decepción. Así que deja que sienta las emociones sin reprimirlas.
  4. Enséñales a gestionar sus emociones: Enséñale cómo manejar sus emociones. Pregúntale, hazle reflexionar sobre lo que siente y el por qué, reflexiona con él las consecuencias de sus actos y enséñales  cómo actuar ante las diferentes emociones sin hacerlo sentir culpable.
  5. Habla sobre tus emociones: No tengas miedo de hablarles de tus emociones, diles cómo te siente y no te avergüences de reconocer cuando te equivocas, si tienes un problema no lo ocultes y afróntalo. Ellos aprenden con nuestro ejemplo, si ellos nos ven enfrentar las situaciones con inteligencia emocional, ellos también la aprenderán.
  6. Haz de la asertividad algo cotidiano: La asertividad es la capacidad de expresar nuestros sentimientos, opiniones, perspectivas y desacuerdos desde al respeto a los demás. Que los niños aprendan a dar su opinión con respeto y a decir que no cuando así lo sienten y quieren es una habilidad que le será de gran ayuda a lo largo de su vida y a la vez ayuda a reafirmar su autoestima.
  7. Enséñale a manejar la frustración: No siempre conseguimos lo que queremos. Es una lección que los niños deben aprender, enséñales a tolerar la frustración. Muéstrales a superar los diferentes obstáculos y a no dejarse superar por ellos.
  8. Las emociones negativas no son malas: La emociones negativas también forman parte de la naturaleza humana y es necesario sentirlas. Es normal sentir ira o enfado o sentirse decepcionado o triste.  Enséñales a reinterpretar las experiencias, a analizar experiencias pasadas y reflexionar sobre las emociones.
  9. Enséñales a resolver los conflictos: los conflictos siempre están presentes, por eso es necesario enseñar a los niños a afrontarlos. Ayúdale a analizar las situaciones para buscar soluciones, a buscar alternativas si fallan. En ese sentido el estilo educativo de los padres en cuanto a resolución de conflictos influirá en su aprendizaje. Por tanto cuando haya un problema en el ámbito familiar haz que sirva de ejemplo para una buena resolución de conflictos. Deja que cada uno exprese cómo se siente, que cada uno de su punto de vista con respeto y sinceridad y buscad juntos una solución que satisfaga a todos.
  10. Práctica la empatía: Ponte en lugar del niño. Los niños no ven el mundo del mismo modo que los adultos. Trata de comprender su punto de vista y sus emociones ante cirtas situaciones, aunque para ti no sean importantes. Del mismo modo, enséñale a él a ser empático. Muestrále que los demás también se sienten tristes o enfadados y que debe respetar a los del mismo modo él debe ser respetado. escuchar de forma activa a un hijo pero evitando juicios moralistas, ideas preconcebidas y sermones con frases repetidas hasta la saciedad, actitudes que bloquean la comunicación. Ser empático presupone utilizar un estilo positivo que evite la ridiculización, la ironía, la etiquetación. La verdadera empatía es entrar en el mundo de los significados y sentimientos de los hijos.
  11. Acto-consecuencia Es muy educativo que los niños aprendan  que cada error conlleva una consecuencia. Los actos que realizamos tienen unas consecuencias y los niños deben aprender a hacerse responsables de las consecuencias de sus acciones
  12. Reconocer los errores y pide perdón: Pedir perdón es sanador. Así que enséñales a reconocer sus errores y a pedir perdón cuando es necesario. No tengas miedo de reconocer los errores y pedir perdón. Eres padre, pero también te equivocas y tu propia actitud ante los errores va a ser un ejemplo que le enseñe a tu hijo a aceptarlos.
  13. El error es bueno: El error forma parte del aprendizaje. Aprendemos gracias a los errores. 
  14. Plantearse objetivos: Es necesario enseñarles que, en ocasiones, la recompensa no llega de forma inmediata. Enseñarles a plantearse objetivos, reconociendo el esfuerzo que implica. Animándoles a que tomen decisiones con una actitud positiva y a tener expectativas de éxito.
  15. Fomenta el juego y las actividades distendidas en familia. El buen humor genera confianza y un clima positivo. Es muy importante propiciar momentos de distensión y de libre expresión de la alegría, así como enseñarles y practicar con ellos alguna técnica que les ayude a equilibrar su estado emocional en los momentos de tensión bloqueante y sobretodo aprender a reconocerlos.

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