6 dinamitadores del estudio

Del mismo modo que hay factores que nos ayudan a estudiar y optimizar nuestros estudios, también existen lo que yo llamo “dinamitadores del estudio”, con ellos me refiero a todas esas actitudes y acciones que llevamos a cabo, en muchas ocasiones sin darnos cuenta, y nos llevan a que nuestro estudio sea menos eficiente y, por tanto, que obtengamos peores resultados. Son actitudes que adoptamos debido a falsas creencias o diversas causas como la desmotivación . Identificarlos y conocerlos es la clave. Éstos son:

  1. La pérdida de tiempo y las distracciones

Si hay un dinamitador estrella es la pérdida del tiempo. La pérdida de tiempo va de la mano con las distracciones. Todos los estudiantes han sido protagonistas de este dinamitador en algún momento y lo seguirán siendo porque sí, todos perdemos el tiempo, es inevitable. Lo que hay que tratar es de reducir todo lo posible esa pérdida tiempo. Tener cerca elementos como el móvil, el ordenador, la televisión o incluso libros hace que la pérdida de tiempo aumente.

El estudio es una actividad que exige esfuerzo mental, que cansa, no da una gratificación inmediata y a la que muchos estudiantes no le encuentran sentido. Esto hace que siempre encontremos alternativas mucho más placenteras que realizar y casi sin darnos cuenta han pasado las horas y aún no nos hemos aprendido el tema. Esto hace que una materia que podríamos haber estudiado en  dos horas, acabemos por dedicarle cuatro, provocando más cansancio y desmotivación; o peor aún, que tengamos que estudiar la materia en un intervalo de tiempo más reducido (en muchas ocasiones insuficiente). En cualquiera de los casos hace que aparezcan el agobio, el estrés y la desmotivación (otros dinamitadores de los que hablaremos más adelante).

  1. Los pensamientos negativos

Este es uno de los grandes dinamitadores de todo en general y de los estudios en particular. Los pensamientos negativos forman parte de nosotros, todos los tenemos.

Los pensamientos negativos es esa voz interior que te dice que no lo vas a conseguir, que es muy difícil para ti, que no eres capaz de aprobar, que eso de estudiar no es para ti, que vas a suspender y te repite mil veces por día que estudiar es un rollo.  Es decir son esos pensamientos que te hacen creer que no lo vas a conseguir y se recrea en todo lo negativo. Lo que nunca debemos olvidar es que los pensamientos son sólo pensamientos y muchas veces responden a un juicio subjetivo influenciado por las circunstancias que estamos viviendo. Esos pensamientos forman parte de nosotros, es imposible no tenerlos y además no es sano no tenerlos. Como hemos dicho, vas a tenerlos, no puedes hacer nada para no tenerlos, pero sí puedes controlarlos y evitar que te dominen.

¿Y cómo podemos controlarlos?

Aprender a controlar los pensamientos negativos no es fácil y requiere tiempo. Lo primero es detectarlos. Cuando estés agobiado y te digas a ti mismo “voy a suspender”, tienes que detectar que eso es pensamiento negativo. Lo segundo es entender que es un pensamiento negativo que viene provocado por el estrés, por el agobio, la desmotivación, la inseguridad , etc. pero no es verdad, es sólo un juicio.

Una vez que los has detectado, debes recordarte que sólo es un pensamiento y tratar de darle la vuelta, recordar que sí eres capaz.

Algo que ayuda mucho a es la visualización, es decir, visualizar en tu mente como se aleja el pensamiento negativo y como va ganando el positivo. Un ejercicio visual y divertido es imaginártelo en tu cabeza como si fuera un cómic: el “no puedo” se convierte en un demonio y el “sí puedo” en un superhéroe, visualiza como el positivo acaba con el negativo con un superpoder. Puede parecerte pueril, pero te sorprendería el poder que tiene sobre la mente la visualización. Lo importante es que entiendas dos cosas:

  • Esos pensamientos no son la realidad: es un juicio subjetivo, no una realidad.
  • Los pensamientos positivos te van ayudar pero recuerda que un pensamiento sólo es un pensamiento, no una acción, el que tiene que hacer el trabajo eres tú
  1. Falta de planificación y organización

A la planificación y la organización no le damos la importancia que requiere, a veces hasta nos parece una pérdida de tiempo, pero la planificación es una etapa necesaria para sacar adelante cualquier proyecto a lo largo de la vida independientemente del ámbito, diría más, es la base del éxito. La planificación es una guía que nos permite:

  • Crear un mapa de las tareas que debemos realizar y del tiempo que disponemos para realizarlas.
  • Priorizar las tareas
  • Distribuir el tiempo del que disponemos
  • Aprovechar al máximo y de forma eficiente el tiempo que le dedicamos a la tarea.

Es por eso que la planificación adquiere gran importancia a la hora del estudio. Si no lo planificamos se nos pueden olvidar tareas, hacer que dediquemos un tiempo insuficiente a la tarea o más tiempo del que tenemos. Como la gran parte de las habilidades, la planificación también se puede aprender y es una habilidad que te será útil no sólo para conseguir buenos resultados académicos, sino también a lo largo de toda tu vida.

Hay tres errores comunes que nos dinamitan y que debes evitar a toda costa:

  1. No planificar e improvisar: en unas vacaciones puede ser genial, pero en los estudios es un error. Puede hacer que olvides tareas o exámenes o que tengas que preparar toda la materia de una asignatura en un día.
  2. Dedicar mucho tiempo a la planificación: has gastado una hora en planificar y te ha quedado precioso, con colores y todo, sólo falta enmarcarlo y podría presidir el salón, pero… has gastado todo ese tiempo en planificar. Planificar y organizar es importante, pero no hace falta que sea una obra de arte, debe ser útil, no bonito.
  3. Hacer una planificación y no seguirla: has planificado los exámenes de abril, sabes cuánto tiempo vas a dedicarle a geografía y cuánto a historia. Y luego no lo cumples. Llega la hora de estudiar geografía y en vez de eso has acabado la serie de Netflix (era el episodio final, no te lo podías perder) o te has despistado leyendo o hablando con una amiga. Recuerda siempre que la planificación requiere de un compromiso por tu parte.

En definitiva, la planificación y la organización son muy importantes y puede serte de gran ayuda, pero para que realmente sea eficaz hay que usarlos de forma adecuada teniendo en cuentas las siguientes consideraciones:

  • Constancia: debes ser muy constante y usarlos todos los días.
  • Compromiso: debes comprometerte a cumplirlos. No es suficiente usarlos sin adquirir la responsabilidad de cumplirlos. Tienes que mentalizarte que esa planificación es la ley.
  • Hazlo tú mismo: Es importante que seas tú el que los realices. Los planificadores deben ser individualizados, adaptados a ti y a tu forma de ser y de aprender.
  1. La falta de motivación

La motivación es la chispa que prende el fuego, es lo que nos empuja a hacer cosas, lo que nos da la energía para actuar y conseguir aquello que queremos y enfrentar de forma adecuada las dificultades que podamos encontrar sin darnos por vencidos

Sí, ya sabemos que estudiar es aburrido, que no sabes lo que quieres ser de mayor y que no sabes qué utilidad tiene saberte las causas de la Guerra Civil Española o los afluentes del Tajo. Es mucho más divertido estar con los amigos o leer un libro, jugar al ordenador o simplemente pasar el rato buceando por Internet. Lo sé. Pero estudiar es tu responsabilidad ahora. Aunque aún no sepas qué camino profesional vas a escoger, aunque para ti no tenga sentido, tu responsabilidad en este mismo instante, es estudiar, y no hacerlo puede traerte consecuencias negativas para ti; a corto plazo puede costarte un castigo y a largo plazo puede provocar que no puedes seguir el camino que decidas en el futuro.

Recuerda que para hacer algo hay que querer hacerlo, así de simple. Por eso es tan importante la motivación en el aprendizaje y eso es algo que sólo puedes poner tú. A continuación te recuerdo algunas pautas para trabajar la motivación y la actitud:

  • Fíjate una meta: no hace falta que sea una gran meta. Puedes empezar por metas más pequeñas como aprobar matemáticas en el primer trimestre con más de un seis. Lo que importa es que tengas alguna meta que te lleve a trabajar por algo
  • Divide la meta en objetivos más pequeños: Si esa meta la dividimos en pequeños pasos es más fácil motivarnos a medida que los vamos consiguiendo. Por ejemplo, si queremos aprobar matemáticas en el segundo trimestre con más de un seis, lo podemos dividir en aprobar el examen 1, el examen 2 y el examen 3. Si vamos cumpliendo esos objetivos poco a poco en cuando nos demos cuenta, hemos conseguido la meta final
  • Escribe las metas y los objetivos y ponlo en un lugar en el que puedas verlo: ponerlo por escrito hará que lo veas como algo más definitivo.
  • Busca una razón o un motivo que te ayude a estudiar, reflexiona detenidamente en aquellos motivos que pueden hacer de motor para ayudarte a estudiar
  • Pauta pequeños premios cuando cumplas los objetivos y las metas. La recompensa material te ayudará a seguir motivándote, pero no abuses de las recompensas materiales
  • Ten una actitud positiva ante los estudios
  • Confía en ti y sé perseverante. Debes creer que eres capaz de conseguir tus objetivos
  • Controla los pensamientos negativos: los pensamientos negativos como “no soy capaz” “voy a suspender” “no me lo sé”… pueden dificultarte mucho la motivación y hacer que cada vez te cueste más estudiar
  1. La ansiedad el estrés

La ansiedad per se no es mala. En realidad la ansiedad es un mecanismo para activar el cuerpo y la mente hacia algo que la mente interpreta como un desafío. Esta energía nos ayuda a ponernos en marcha,  a afrontar mejor los desafíos.  Por tanto el estrés, en su justa medida, puede ser un acicate para la acción.  De hecho, muchos estudios han demostrado que un deportista obtiene mejores resultados cuando tiene cierto nivel de estrés.

El problema se da cuando la ansiedad alcanza un nivel demasiado alto o se mantiene demasiado en el tiempo. Entonces la ansiedad se convierte en un inhibidor del rendimiento que entorpece la capacidad de atención y de atención y provoca síntomas psicológicos que nos pueden llevar a unos malos resultados como un aumento de los pensamientos negativos, o dificultad para recordar los conocimientos (más conocido como quedarse en blanco) o no realizar una buena toma de decisiones.

Los exámenes en sí no provocan la ansiedad, sino las consecuencias anticipadas que el estudiante deriva de éste o la inseguridad que éstos provocan en el estudiante. Por ejemplo, el miedo a suspender, a no poder estudiar lo que uno quiere, mantener una beca, no haber estudiado lo suficiente o creer que uno no es capaz. Por tanto, para controlar la ansiedad y el estrés lo mejor que puedes hacer es en primer lugar identificar por qué los exámenes te causan tanta ansiedad y lo segundo usar técnicas que te ayuden a controlarla como la relajación.

  1. No usar las técnicas de estudio adecuadas a nuestra forma de aprender

El aprendizaje es un proceso interno a través del cual adquirimos conocimientos, competencias o habilidades y es el resultado de procesos cognitivos individuales mediante los cuales se asimilan contenidos, se adquieren y modifican destrezas, conocimientos, conductas, valores, competencias o habilidades,  que luego se pueden aplicar en diferentes contextos a los que se aprendieron. Esto implica que cada uno de nosotros tenemos unos procesos mentales propios que hace que aprendamos de una manera única.

Por tanto, si queremos optimizar nuestro aprendizaje debemos conocernos, entender cómo aprendemos y así podamos construir un método de estudio personalizado, adaptado a nuestras fortalezas e individualidades, usando las técnicas de estudio más eficaces para nuestra forma de aprender. Aquí es donde juega un gran papel conocer nuestro estilo de aprendizaje que vimos en un artículo anterior.

El problema que enfrentan muchos estudiantes es que ven la utilización de las técnicas de estudio como una pérdida de tiempo. Sin embargo, lo cierto es que el tiempo que le dedicamos a la realización de esquemas, de resúmenes, de tablas de conceptos, etc, en realidad es también tiempo de estudio. El reescribir los contenidos, o hacer un esquema nos ayuda a establecer asociaciones de contenidos que nos permiten su adquisición y nos hace más sencillo el repaso de la asignatura. Por eso, debes aprender a ver el uso de las técnicas de estudio como una forma de estudiar, no como una pérdida de estudio y a utilizar aquellas que más te ayuden

Ahora es tu turno de reflexionar sobre tu estudio o el estudio de tus hijos ¿Cuáles son tus dinamitadores del estudio?


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